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Ayer
fue, según dicen algunos, un lunes negro en términos de violencia.
Supimos y vimos el irracional asesinato de
33 personas en la Universidad Tecnológica de Virginia, en Estados Unidos.
Estas matanzas, tristemente, ocurren
cíclicamente en la sociedad norteamericana.
Ya empezaron los exámenes de conciencia. Las
preguntas. ¿Qué lleva a un joven a asesinar a sus semejantes tan despiadada y
sistemáticamente.
Unos dicen que la sociedad norteamericana,
con su cultura de violencia, propicia que ocurran estas masacres.
Pero aquí también tuvimos nuestro lunes
negro. En poco más de 24 horas asesinaron a 20 personas. Más de 725 han sido
asesinadas en lo que va de este 2007.
Esta estadística escalofriante ya no puede
descartarse con el argumento fácil de que se trata de ajustes de cuentas entre
los narcotraficantes, porque también han sido asesinadas autoridades policíacas
y casi media docena de militares. Y han ocurrido dos atentados contra dos
generales en retiro.
Pienso, Joaquín, que ya no se trata sólo de
una guerra entre las bandas criminales del narcotráfico que se disputan los
mercados.
Como se ha dicho en este tu espacio, pienso que
se trata de una verdadera guerra de las mafias del narcotráfico contra el
Estado mexicano.
Los gobiernos todos, federal y estatales,
tienen que asumir su obligación primaria de garantizar la seguridad de los
bienes y vidas de los ciudadanos.
Que para eso tiene el Estado el monopolio del
uso legítimo de la violencia.
Que la razón original de la existencia de un
gobierno es garantizar la seguridad de los ciudadanos. Nada más, pero nada
menos.
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