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Esta
noche, o la próxima madrugada, según la energía de los opositores, será
aprobada la nueva ley del ISSSTE.
El
propósito de la ley es impedir que la institución quiebre y la ruina del
sistema de pensiones.
Con
todas sus limitaciones, la ley es oxígeno para el ISSSTE, institución que
atiende a más de 10 millones de servidores públicos.
Además,
se legaliza a más de 300 mil servidores públicos, eventuales y en lista de
raya, que hasta ahora no tienen seguridad social.
Se
capitaliza al Instituto y habrá una inversión sustancial para mejorar sus
servicios.
La
manzana de la discordia es el establecimiento de PensionISSSTE, la afore
pública que manejará por ahora más de 58 mil millones de pesos para las
pensiones de los servidores públicos.
PensionISSSTE
será pública durante tres años. Luego podrán pasar los trabajadores a
cualquiera de las afore existentes. Eso, a mí, como a muchos, nos provoca
desconfianza.
Sin
embargo, pienso que la ley debe aprobarse, para garantizar el pago de las
pensiones vigentes y de las pensiones futuras.
Total, si el sistema de los fondos de retiro lo copiamos del sistema
chileno, cuando, como dijo la presidenta Bachelet, le hagan cambios para
hacerlo más justo, pues hay tiempo para hacerle correcciones al PensionISSSTE
para que también sea más justo.
Total,
la ley nos da tres años de plazo para poder hacerle cambios al fondo de
pensiones.
Lo
importante, hoy y aquí, es rescatar al ISSSTE para los más de 10 millones de
servidores públicos y jubilados.
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