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Anoche, al recibir en Palacio Nacional a la
Presidente de Chile Michelle Bachelet,
el Presidente de la República Felipe Calderón recordó las viejas ligas que unen
a Chile con México.
En su
discurso de bienvenida, el Presidente Calderón citó aquella frase de Salvador
Allende que decía:
“… Mucho más temprano que tarde de nuevo se
abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una
sociedad mejor”
Antes, el pasado domingo, durante la
celebración de la expropiación petrolera, el Presidente Calderón dijo:
“… La historia ha dado la razón al
Presidente Cárdenas. La expropiación petrolera nos permitió a los mexicanos tomar
el control, no sólo de nuestro petróleo, sino de nuestro destino…”
Algunos se sorprenden por este reconocimiento
al Presidente Cárdenas.
Y dicen que hay panistas sorprendidos.
No creo que a los panistas les sorprenda que
el Presidente Calderón, a diferencia de su antecesor, sí entienda la
Presidencia como institución.
Espero tener razón, porque significaría que
nunca lo escucharemos decir que le gustaba más ser candidato, porque entender
que la Presidencia es, de algún modo, el eje de la continuidad histórica.
Por
eso no sorprende que haya citado a Salvador Allende. O por recordar el generoso
asilo que el gobierno de México ofreció a los chilenos desterrados en 1973.
La socialista Bachelet y el panista Calderón
parecen compartir convicciones democráticas.
Y como obsequio, la socialista Bachelet le
deja una lección a la izquierda mexicana.
Hace poco dijo la señora Bachelet: “… es un error abordar las relaciones
entre países desde la perspectiva ideológica”.
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