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Mañana
se cumplen los primeros cien días de gobierno del Presidente Felipe Calderón.
Pienso que es absurdo exigir resultados cuando apenas han tenido tiempo de
asentarse.
Apenas
empieza a definirse el estilo de gobernar del Presidente Calderón, un estilo
menos espectacular que el de su antecesor, pero sobre todo, un estilo más
realista.
Tan
realista, Joaquín, que durante estos cien días el Presidente Calderón ha
procurado no generar conflictos, no provocar a sus adversarios, como tanto le
gustaba hacerlo al ex presidente Fox.
En
materia legislativa ha sido muy cauto. No ha dejado en manos de nadie la
operación política que requiere la relación con el Congreso.
Y
hoy envió su primera iniciativa de ley. Propone reformar las estructuras
policíacas del Estado, la autonomía del ministerio público federal y cambios en
las penalidades para delitos que son particularmente agresivos contra la
sociedad.
Se
propone, por ejemplo, la cadena perpetua para los secuestradores que asesinen o
mutilen a sus víctimas.
Ya empezaron a llorar los corazones
sangrantes que dicen que es castigo excesivo.
Se
escuchan desde ayer voces que recuerdan que la cárcel debe rehabilitar. Por
favor.
Seamos
realistas, ¿de verdad creen que los que decapitaron personas en Acapulco pueden
ser rehabilitados? No sueñen.
Que
les pregunten a las víctimas de los secuestradores, o de los criminales del
narcotráfico.
Que
le pregunten a la gente qué castigo quiere para quien asesina a un secuestrado,
para quien mutila a un niño secuestrado.
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