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Esta
mañana se anunció en Los Pinos una serie de medidas que constituyen el programa
del gobierno del Presidente Calderón para combatir al crimen organizado.
Por razones partidistas se hacen muchas
críticas agrias a las medidas tomadas por el gobierno.
Reclaman que no se hayan empezado a cumplir
las promesas de campaña.
Pero la realidad que se encontró el gobierno
de Felipe Calderón lo ha forzado a hacer del combate a la inseguridad una
prioridad.
Muchos temas económicos y sociales se han
pospuesto, por la violenta ofensiva del crimen organizado que ya desafía al
Estado Mexicano con asesinatos, amenazas y chantajes.
No
puede el gobierno del Presidente Calderón ignorar el desafío ni, como su
antecesor, simular que actúa.
No puede permitir que crezca más el crimen
organizado, no puede tolerar más los crímenes, las amenazas y los chantajes. Y
menos las complicidades de quienes tienen que escoger entre plomo o plata.
Muchos advierten que el crimen organizado
dispone de mucho dinero para armarse y para comprar voluntades.
Es cierto, Joaquín, pero también es cierto
que es inaceptable cruzarse de brazos mientras el crimen organizado los
cimientos de la sociedad no sólo con el tráfico de drogas, sino también con su
venta a niños y jóvenes, con lo cual se pone en peligro el futuro de la Nación.
No sabemos si tendrán éxito los programas
contra el crimen organizado, pero es una batalla que tiene que darse.
Y, como se ha dicho en este tu espacio,
Joaquín, es una batalla que México y los mexicanos no debemos perder.
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