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Esta
mañana advierte León Zuckerman que por alguna razón el gobierno del Presidente
Calderón tiene un problema de comunicación.
A pesar de tanto que se dice, el gobierno de
Felipe Calderón ha puesto en marcha muchos programas, pero es el de seguridad
el que permanece en la percepción de los ciudadanos.
Quizá porque la percepción de la sociedad es
ajena a tantos afanes de los políticos y tiene más claro que el gobierno de la
República enfrenta en muchas regiones un verdadero desafío al Estado.
El crimen organizado ha retado al Estado
mexicano y a toda la sociedad mexicana.
Pero muchos ocultos tras distintas máscaras
quieren que el gobierno del Presidente Calderón fracase en la lucha contra el
crimen organizado.
Hay reclamaciones por la legalidad de los
operativos contra el crimen organizado, reclamaciones por los retenes y se
cuestionan las acciones de las policías y el Ejército. A veces, Joaquín, hay que recurrir a la
historia. Y me encontré con un discurso pronunciado en 1908 por el español
Antonio Murúa, quien exigía castigo para los anarquistas, autores de atentados
en Barcelona.
Decía
el español Murúa:
“…El poder público no puede pedir permiso a
los delincuentes para existir. Siempre habrá peligro de no acertar en el
remedio, pero hay que optar entre un puñado de criminales a cuyo derecho
quieren dar todos los amparos y el derecho de los ciudadanos a los que ustedes
quieren olvidar”.
Eso se
dijo hace casi un siglo.
No cabe duda, Joaquín, a veces no hay nada
nuevo, sólo la historia que se repite.
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