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La
semana pasada, Joaquín, anunció el IFE el monto de recursos que serán
entregados a los partidos durante 2007. Suman 2,669 millones de pesos.
El PAN recibirá 742 millones, el PRI 518
millones y el PRD 446. Y así nos vamos hasta sumar los 2,669 millones de pesos.
La
noticia oxigenó el discurso de quienes quieren cambiar el sistema de
financiamiento de los partidos.
Es un insulto, gritan a voz en cuello, hay
que poner un alto a ese escándalo.
Algunos proponen que no se gaste en
propaganda en radio y televisión, otros que el IFE contrate los tiempos para
los partidos.
Otros de plano que no haya propaganda en
medios, propuesta muy discutible, porque no aclaran cómo llegarían los
candidatos a los ciudadanos.
Propuestas sobran.
Declaraciones escandalizadas y escandalosas.
La realidad es que el IFE reparte ese dinero
entre los partidos de acuerdo a una fórmula que está en la ley. No la inventó
el IFE, está en la ley.
¿Cómo
gastar menos en las campañas políticas? Pues muy sencillo, Joaquín, cambiando
la ley y la fórmula para repartir dinero público entre los partidos.
Para cambiar la ley haría falta una
iniciativa, y, claro tendrían que aprobarla todos los partidos representados en
el Congreso.
¿Por qué no se ha cambiado la ley? Porque a
los partidos no les conviene.
Así de
simple, pero también así de complicado.
Cambiar la fórmula para darle dinero a los
partidos los dejaría a todos con menos dinero.
Y eso, como dicen, eso sí calienta.
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