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Hubo grandes festejos cuando el Congreso
aprobó las leyes que crearon el Instituto Federal de Acceso a la Información
Pública.
El
IFAI ha permitido a los ciudadanos conocer detalles e informaciones importantes
sobre cómo funciona el gobierno, cuánto gasta, y en qué lo gasta.
El
gran avance ha sido que ya las dependencias del gobierno federal no operan en
la penumbra, están sujetas al escrutinio del público.
No soy
abogado, por ello desconozco, Joaquín, si las facultades del IFAI tienen
límites. Supongo que los tienen, porque la lógica más elemental nos dice que
hay actividades del gobierno que pueden ser del conocimiento público. No por
afán de secrecía, sino porque tampoco se puede dejar indefenso al Estado
Mexicano.
Una de
las actividades en las cuales los consejeros del IFAI deben andarse con cuidado
son las actividades de inteligencia del Estado.
Por
eso me parece una decisión imprudente que el IFAI le exija al gobierno de
Felipe Calderón que abra los archivos del Cisen para saber cómo fue que el
gobierno federal supo la identidad de Rafael Sebastián Guillén, el tal sub-comandante
Marcos.
Supongo que muchas de las fuentes de información del Cisen son las
mismas que ahora permiten mantener vigilados a los grupos guerrilleros que
operan en la República.
Obligar al gobierno a dar la información sobre cómo se averiguó la
identidad del sub-comandante Marcos sería un balazo en el pie.
Es
una irresponsabilidad del IFAI, Joaquín, pues es suicida abrir al escrutinio
público las tareas de los órganos de inteligencia del Estado.
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