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Esta
mañana, Joaquín, se celebró el aniversario de la Marcha de la Lealtad, aquella
ocasión en que, en medio de un alzamiento, los cadetes del Colegio Militar
escoltaron al Presidente Madero hacia Palacio Nacional.
Los
cadetes escoltaban, en realidad, Joaquín, a la institución presidencial.
Esa
lealtad a las instituciones de la República, ha sido demostrada una y otra vez
por las fuerzas armadas.
Esta
mañana, el Secretario de la Defensa Nacional general Guillermo Galván, subrayó
nuevamente la lealtad del Ejército a las instituciones de la República.
Una lealtad, Joaquín, que a veces ponen a
pruebas difíciles los mandos civiles.
A veces, se les exige demasiado a los
soldados de México. Como aquel noviembre, cuando el Ejecutivo pedía que
entraran cinco mil marinos a Oaxaca, pero que sólo marcharan, que no hicieran
nada, ni siquiera reaccionar si eran agredidos. Y rectificó el Ejecutivo cuando
el almirante al mando le ofreció su renuncia, antes que exponer a los marinos a
insultos y agresiones impunes.
Lealtad que ha sobrevivido a momentos duros,
como en el 68, cuando como lo contamos en este tu espacio, tantos esperaban y
hasta deseaban que el Ejército diera un golpe de Estado. Pero la plana mayor de
la Secretaría de la Defensa acudió a Los Pinos para que el general Marcelino
García Barragán le dijera al Presidente Díaz Ordaz: venimos a ratificarle el
apoyo de las fuerzas armadas a la Institución Presidencial y a todas las
instituciones de la República.
Ojalá y los civiles tuviéramos al sentido
del honor y patriotismo de nuestros soldados.
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