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Ya también en Nuevo León, donde han
sufrido las consecuencias de la violencia del narcotráfico, hay patrullajes del
Ejército. Aumenta así el número de entidades de la República en las que se
mantiene la ofensiva contra el narcotráfico.
Anoche escuchaba un programa que abordó el
tema de la lucha contra el narcotráfico y me sorprendió el escepticismo con que
en ciertos círculos políticos y de opinión es juzgada esa batalla contra el
crimen organizado.
Se habló del riesgo de no poder competir
con el crimen organizado y nunca poder pagar lo suficiente a los policías.
Se habló del proyecto de organizar una
policía nacional, lo cual permitiría mejor coordinación para la lucha contra la
delincuencia. Y también en ese tema se cuestionó que no teníamos ninguna
garantía de que esa policía nacional no fuera infiltrada por el narcotráfico.
Ahí estaba José Luis Santiago Vasconcelos
defendiéndose como podía de cuestionamientos que reflejaban más que
escepticismo una cierta desesperanza.
Y batalló mucho el funcionario, porque los
cuestionamientos a la lucha anticrimen parten de la premisa de que es
imposible, así, imposible contar con policías honestos.
Siempre existirá el riesgo de corrupción
de policías, jueces o magistrados, pero hay que reducirlo al mínimo, a base de
un cambio de valores.
Pero se habló poco de valores, de los
valores que como sociedad nos deben conducir a luchar permanentemente con la
delincuencia, sin importas los costos.
Quizá como dicen algunos, la batalla
contra el narcotráfico nunca se podrá ganar completamente.
Pero pienso que es una batalla que México
no puede, no debe perder.
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