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Cuenta
Francisco Barrio que fue más difícil gobernar Chihuahua en la primera mitad de
su sexenio, cuando tenía mayoría el PAN en el Congreso.
Traumatizados por su insistencia en que el
gobierno, aunque sea panista, tiene que mantener una distancia con el partido a
veces exagera el PAN.
Al principio del mandato de Barrio un
grupo de legisladores quería desaforar a un diputado panista, porque éste te
había atrevido a colocar una foto del gobernador, panista también.
Con esa actitud llegó a la dirigencia
nacional del PAN Manuel Espino Barrientos.
Lo ha dicho claro y fuerte, el PAN no es
el partido del gobierno, marcando así su distancia del Presidente Calderón.
La
incorporación de ex miembros del gabinete foxista al Consejo Político de
Acción Nacional ha sido interpretada por algunos como un desafío de Espino a la
autoridad política del Presidente Calderón.
Ayer se quiso aclarar la situación. Y,
como no estaba en la conferencia Manuel Espino, sino el secretario general José
Espina, se ofreció respaldo total del PAN al Presidente Calderón.
Difícil saber si eso aliviará las
tensiones, tensiones creadas por el anuncio de Espino que se invitaría al ex
presidente Fox a incorporarse al CEN del PAN.
Los panistas deberían entender que si bien
no hay Presidente que pueda gobernar sin partido, el partido que abandona al
Presidente a quien llevó al poder corre el riesgo de debilitarse en conflictos
internos como algunos que ya tienen, y que nadie tendrá la suficiente autoridad
para resolver.
Pienso que ese es el riesgo que deberían
evaluar.
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