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Hay una vieja historia que cuenta como un
hombre y su hijo llevaban una pequeña carga de trigo a su pueblo. Y la llevaban
sobre los lomos de un burro.
Llevaban una pequeña carga sobre los lomos
de un burro.
El hombre se cansó. Se subió al animal. La
gente dijo: qué abusivo, va sobre el burro y el pobre muchacho a pie.
Entonces subió al muchacho al burro. Y la
gente dijo: qué joven tan desconsiderado, el viaja cómodo, mientras el viejo
camina.
Se subieron los dos al burro. Y la gente
dijo: pobre animal, tener que cargar a dos personas.
Se bajaron y caminaron al lado del animal:
qué tontos, dijo la gente, viajan a pie y tienen un burro que podrían montar.
La historia, Joaquín, vale ahora que el
PRI va a elegir dirigentes nacionales.
Desde que los priístas perdieron la
Presidencia, se la han pasado probando métodos para sus elecciones internas.
El error ha sido atender a todas las
opiniones acerca de cómo hacerlo. Olvidando que muchos de los que opinan
detestan a los priístas.
Y han andado a tumbos por intentar
complacer a todos los que opinan.
Pienso que cada partido puede escoger a
sus dirigentes por el método que mejor les convenga, total, si se equivocan, el
partido pagará por la equivocación.
Los priístas, como el muchacho y el viejo
de la historia, han tratado de complacer a todos los que opinan.
Y cuando se quiere complacer a todos,
Joaquín, dijo un clásico, se termina por no complacer a nadie.
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