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Cuando
empezó el alza del precio de la tortilla y el maíz, en este tu espacio de
advirtió que no se trataba de un problema esencialmente económico, como tantos
en el gobierno y en el sector privado trataron de enfocarlo y explicarlo.
Se dijo que se trataba de un problema
esencialmente político.
Los acontecimientos han demostrado lo
correcto de esa afirmación, pues en menos de dos semanas hay una movilización
de las fuerzas políticas para capitalizar el alza de los básicos para, como
dijo el gobernador del Banco de México Guillermo Ortiz, llevar agua a su molino
de nixtamal.
A juzgar por el anuncio hecho esta
mañana en Los Pinos, con el establecimiento de un programa que busca
estabilizar el precio de la tortilla.
El hecho de que en la firma del acuerdo
de esta mañana hayan estado representantes de todos aquellos grupos que
intervienen en la industria de la tortilla y el maíz habla, Joaquín, de que el
Presidente Calderón, a diferencia de algunos de sus colaboradores, si
identificó el problema como uno de política.
Exigió una operación política reunir a
todos los que intervienen en la industria de la tortilla y el maíz. Para que
todos firmaran hubo que convencerlos, quizá hasta presionarlos.
Por ahora se estabilizó el precio del
maíz y la tortilla.
La política le ganó a la ortodoxia
económica.
Es pronto para evaluar al nuevo
gobierno, pero por lo pronto lo alentador es que, para bien o para mal, por fin
desde Los Pinos se ejerce el poder presidencial.
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