|
Han pasado 39 días desde que tomó posesión
el Presidente Felipe Calderón.
En
esas cinco semanas y cuatro días ha conseguido al menos hacer las cosas de manera
distinta a su antecesor.
El Presidente Calderón habla sólo cuando
tiene que hablar. Ha tenido sólo una aparición pública acompañado de su esposa
y ha hecho algunas cosas.
No sé si los operativos de Michoacán y
Tijuana son lo mejor contra el narcotráfico; pero al menos han tenido
resultados más concretos que aquellos programas de México Seguro.
Las pocas dificultades para aprobar el
presupuesto federal hablan de una operación política discreta, pero eficaz.
En las próximas semanas, sin embargo, el
gobierno de Felipe Calderón tendrá que dar a conocer los programas concretos
para cada área, sean los anuales o sean los sexenales.
Porque los discursos y promesas de campaña
suelen perseguir a los políticos cuando llegan al poder.
Uno
entiende que las campañas son para eso: para prometer.
Cuando ya se gobierna, bien decía William
Clinton, hay que tener prioridades.
Escoger dos o tres temas en los que hay
que actuar con energía.
Por lo pronto, está claro que la seguridad
pública es uno de esos temas que ha escogido el Presidente Calderón.
Pero hay un tema que no podrá eludir: el
tema del empleo.
Seré el Presidente del empleo, dijo Felipe
Calderón.
Y pronto habrá que tomar medidas
económicas que propicien la creación de empleos.
Habrá que tomar esas medidas en las
próximas semanas.
Antes de que con malos modos la población
le reclame empleos.
|