|
Durante toda la semana, y posiblemente
durante los próximos doce o quince días, el tema serán los presupuestos
federales. El de ingresos y el de egresos
Ayer, como todo mundo, ya opiné sobre la
llamada cobija presupuestal. A la cual se le recorta de este lado, para pegarle
del otro.
Fue una temeridad meterme a terrenos tan
inexplorados como los de la macroeconomía.
Me decía un economista con experiencia en
esos temas hacendarios: ustedes creen que eso del presupuesto es como la
contabilidad del abarrotero: tanto se vendió, tanto había, entonces esto tiene
que haber en el cajón.
Y procedió a darme un curso intensivo de
información. La verdad, Joaquín, que desperdició su esfuerzo, porque cuando
empiezan a hablar de millones y millones de pesos, yo pierdo la cuenta después
del primer millón.
Pero algo de lo que me dijo se quedó.
Por ejemplo, me exponía su teoría de que
durante el primer año poco se le puede hacer al presupuesto. Es hasta el
segundo cuando se puede hacer algo.
Y me explicó que, como medida preventiva
para amarrarle las manos a quien apuntaba todavía hace un año para ganar la
Presidencia, para amarrarle las manos a López Obrador, aprobaron una ley de
responsabilidad hacendaria.
Esa ley, me dijo, congela para
contingencias, casi 60 mil millones de pesos.
Me pregunto, Joaquín, si algunos de los
ajustes presupuestales no tendrán que ver con esa ley que aprobaron para
contraatacar al populismo.
Pero ahora resulta que al que le amarraron
las manos fue a Felipe Calderón.
|