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En marzo o abril de 1994, durante una
conferencia que ofreció el ex gobernador de Chiapas Manuel Velasco Suárez, ex
suegro de Manuel Camacho Solís, los estudiantes le preguntaron sobre la
rebelión del EZLN en el Estado que había gobernado.
El doctor Velasco Suárez contestó con una
metáfora:
Viajaba por una carretera de Chiapas con
sus hijos. Vieron de pronto a un tigrillo que semejaba un lobo. Cazador por
costumbre, Velasco Suárez detuvo su vehículo y descendió con su fusil para
disparar sobre el animal.
Y contaba que sus hijos le dijeron: papá,
no mates al lobo, porque se acaba el cuento.
Por eso siempre supuse que el
levantamiento del EZLN era un montaje.
Ayer lo supe. Polo Mendívil revela cómo el
gobierno de la ciudad de México, entre marzo y noviembre de 1993, envió al
obispo Samuel Ruiz aparatos portátiles para radiocomunicación, miles de botas
de hule y camisetas, así como alimentos, según muestra Mendívil, suficientes
para alimentar a 3 mil hombres durante cinco meses.
Todo antes de que estallara la rebelión
del EZLN.
Se prueba lo que tantos pensábamos, que un
grupo en el gobierno había patrocinado la rebelión.
Eso ocurrió hace 12 años, Joaquín.
Ahora aparece el obispo Samuel Ruiz
involucrado con la APPO.
¿Cuántos años tendrán que pasar para que
sepamos cuál es el grupo político que ha promovido la violencia que ha
devastado a la ciudad de Oaxaca?
¿Cuándo conoceremos las verdaderas razones
de la violencia en Oaxaca?
Quizá tengan que pasar 10 años para que
las conozcamos.
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