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Esta mañana anunció el Presidente Electo
Felipe Calderón los nombres de cuatro miembros más de su equipo de trabajo.
A pocos minutos de haberse anunciado que
para la Secretaría de Gobernación el Presidente Electo escogió al ex gobernador
de Jalisco Francisco Ramírez Acuña, se han empezado a dejar escuchar opiniones
contradictorias.
Unos dicen que Ramírez Acuña tiene
agallas. Pero gobernación no sólo exige agallas, también exige talento.
Del otro lado, hay quienes critican el
nombramiento de Ramírez Acuña. Es el primer error, es un bárbaro, dicen algunos
analistas.
Como sea, ya el Presidente Electo ratificó
esta mañana su propósito de evaluar diariamente lo que hagan o dejen de hacer
sus colaboradores.
Eso significa que ninguno podrá actuar
como si fuera autónomo, como ocurrió en este sexenio.
Como muchas personas del auditorio,
Joaquín, no conozco lo suficiente al ex gobernador de Jalisco como para emitir
opinión definitiva.
Por eso prefiero quedarme con lo que opinó
de los nombramientos del futuro gabinete el dirigente nacional del PRI Mariano
Palacios Alcocer.
Palacios Alcocer advierte que hay que
respetar la libertad del Presidente para nombrar a sus colaboradores. Y que el
propósito del priísmo no es analizar los perfiles personales. Preferimos
analizar los resultados, dijo, porque a un gobierno se le mide por sus
resultados, independientemente de quienes sean los colaboradores del
Presidente.
Si Calderón cree que Ramírez Acuña puede
ser buen Secretario de Gobernación, pues esperemos a ver los resultados.
Eso
es lo sensato. Lo otro, los elogios desmedidos y las agrias críticas son un
ejercicio de ociosidad.
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