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Ya dio a conocer el Presidente Electo
Felipe Calderón a los miembros del área económica de su gabinete.
El anuncio dominó los noticieros de la
mañana y seguramente durante el día escucharemos muchas reacciones.
Aunque Alejandro Encinas se queja, el
hecho es que quedó claro esta mañana que la política económica de Calderón, sin
sacrificar la disciplina fiscal, le dará énfasis a la generación de empleos y a
la reactivación de la economía interna.
Fue una habilidosa estrategia del equipo
de transición, Joaquín, pues la expectativa superó a las reacciones suscitadas
por el evento de López Obrador.
En cuanto a López Obrador, hay muchas
críticas, algunas feroces, pero pienso que no se puede desestimar el movimiento
que ayer puso en marcha el ex candidato presidencial del PRD.
Es cierto que López Obrador arriesga mucho
al optar por calificarse a sí mismo como “presidente legítimo” y no como el
líder de la izquierda.
Lo cierto es que López Obrador y su
movimiento pueden ser una oposición muy virulenta al gobierno de Felipe
Calderón.
No importa que se haya reducido el número
de seguidores de López Obrador. Los que le quedan son apasionados, algunos
hasta fanáticos.
Eso le da una plataforma política muy
importante.
Calderón no tiene que justificar los
nombramientos. La Constitución le da la facultad de hacerlos.
La única justificación, y la única manera
de enfrentar al movimiento de López Obrador será un quehacer eficaz del
gabinete de Felipe Calderón.
Calderón, en la línea de Machado, tendrá
que hacer camino al andar.
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