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¡Qué pena, Joaquín!
Qué pena la actitud del Presidente de la
República Vicente Fox ante la negativa de la Cámara de Diputados de concederle
el permiso para viajar a Australia y a Vietnam.
Se equivoca el Presidente Fox al decir que
la Constitución no dice eso, pues la Constitución sí faculta al Congreso a
decidir sobre la pertinencia de los viajes presidenciales.
El Presidente de la República no podrá
ausentarse del territorio nacional sin permiso del Congreso de la Unión o de la
Comisión Permanente en su caso, dice el artículo 88.
La Cámara de Diputados sólo hizo uso de
una facultad constitucional.
Es políticamente temerario e irresponsable
entablar un pleito con el PRI y con el PRD.
Es irresponsable que, a 22 días de dejar
el poder, con su discurso en cadena nacional le envenene al Presidente Electo
las relaciones con la oposición.
Es una tragedia para la transición que nunca
haya entendido lo que significa ser Presidente de México.
No le importa porque, como le confesó a la
periodista Yuriria Sierra, nunca se acostumbró al poder.
Eso le impidió siempre medir el alcance y
las consecuencias que tienen las palabras del Presidente de México.
Su
discurso en cadena nacional refleja su estado de ánimo, el menos apropiado para
el Jefe del Estado Mexicano.
Igual que lo reflejó lo que dijo
recientemente a la Cadena Univisión antes de grabar una entrevista:
“… Ya soy libre… puedo decir cualquier
tontería… ya no me importa… yo ya me voy”
Se queda uno sin palabras, Joaquín, mudo.
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