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En Oaxaca la situación sigue pasmada,
nadie cambia ni de discurso ni de comportamiento.
Los bombazos, nos los explican con la
frase del legendario Arturo de Córdova: los bombazos: no tienen la menor
importancia.
Entonces, Joaquín, la atención noticiosa
se concentra en las elecciones de medio término que se celebran hoy en Estados
Unidos para elegir a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a un
tercio de los 100 senadores.
Los votantes van de mal humor a las urnas.
Es el resultado de que los republicanos
hayan explotado el miedo, el miedo al terrorismo, el miedo por la seguridad
personal.
Y la campaña del Partido Demócrata explota
la frustración que en muchos norteamericanos provoca la creciente violencia en
Irak. Y la diaria pérdida de las vidas de jóvenes norteamericanos.
Ha sido una campaña muy negativa. Una
verdadera guerra sucia entre los candidatos demócratas y republicanos. Una
guerra de lodo.
Y no es seguro que los republicanos
pierdan el control de ambas cámaras del Congreso.
Algunos mexicanos creen que si el control
del Congreso pasa a manos de los demócratas la actitud de Estados Unidos hacia
México y hacia tantos problemas comunes podría cambiar.
Para empezar, aunque el Congreso lo
dominaran los demócratas, la política exterior de Estados Unidos la seguirá
conduciendo George Bush.
Además, no seamos ingenuos, en materia de
objetivos de política exterior, la diferencia entre demócratas y republicanos
es asunto de matiz.
No actúan como nosotros, ellos no alteran
sus objetivos como Nación por diferencias de partido.
Así que no nos hagamos ilusiones.
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