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Está la Policía Federal Preventiva en la
ciudad de Oaxaca, pero sólo en el centro, no controla toda la ciudad.
No se pueden ver la seguridad y el orden
presumidos por el Presidente Vicente Fox.
Y lo peor, el gobernador oaxaqueño Ulises
Ruiz actúa como si la intervención de la Policía Federal Preventiva hubiera
sido con el propósito de apuntalarlo en el puesto.
Se equivoca, porque aunque haya sido
elegido en las urnas, como lo dictaminó el Tribunal Federal Electoral, Ulises
Ruiz ya no es parte de la solución del conflicto, es parte del problema.
Oaxaca está a punto de convertirse en
problema nacional. De eso se encargará López Obrador, dispuesto a no dejar
pasar la oportunidad de darle nuevos aires a su movimiento.
Al gobernador oaxaqueño poco importan los
exhortos del Congreso a que pida licencia o renuncie o el aislamiento en que
pronto lo dejará su partido.
No ha visto la escritura en la pared.
En el antiguo testamento, el rey Baltazar
llamó al judío Daniel a que le interpretara la escritura que había aparecido en
la pared del salón de banquetes de su palacio.
En la pared aparecían las palabras Mené,
Mené, Teqel y Parsín.
Daniel tradujo: Mené, es que Dios ha
medido tu reino y le ha puesto fin; Tequel: has sido pesado en la balanza y
encontrado falto de peso; Parsín: tu reino será dividido y entregado a tus
enemigos.
¿Quién será el Daniel que le traducirá a
Ulises Ruiz la escritura en la pared?
Capaz que ni así entiende.
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