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El conflicto de Oaxaca está a tres días de
cumplir cinco meses.
En esos meses hemos visto una larga serie
de marchas y contramarchas, exigencias, negociaciones y, sobre todo violencia,
mucha violencia.
El gobierno del Presidente Fox le apuesta
demasiado a la desaparición de poderes.
Pero en el Senado no se deciden a
desaparecer los poderes en Oaxaca, por la simple y sencilla razón de que se crearía
un vacío de poder peor que el actual.
No tienen un plan político que permita
llenar ese vacío, devolver la ciudad de Oaxaca a sus ciudadanos y restablecer
la gobernabilidad.
Dice el PRD que Ulises Ruiz tiene de
rodillas al gobierno. Pero somos muchos los que creemos que quienes están a
punto de poner de rodillas al Estado mexicano son la APPO y la sección 22.
Ya se treparon los perredistas al
conflicto. Son parte del problema, no de la solución.
Y a este gobierno se le agota el tiempo.
Les quedan seis semanas en el gobierno. Está paralizado por el síndrome del 68.
Las élites políticas, como siempre, cuidan sus intereses y condenan a los
oaxaqueños a seguir secuestrados a indefensos ante los vándalos de la APPO.
Pobres oaxaqueños, pues se ve difícil que
en las seis semanas que le restan a Fox en el poder se haga lo que no se hizo
en cinco meses.
Como se dijo hace tiempo en este tu
espacio, Joaquín, quisieron que el conflicto se pudriera y se pudrió.
Pero la esperanza es lo último que muere.
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