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Recuerdas, Joaquín, que la semana pasada
cité a una ferviente priísta, quien me dijo que le da ternura Felipe Calderón
al verlo tan acosado y con tantos problemas.
Pues como decían antes, Joaquín, ahora
bien puede decir el Presidente Electo: éramos muchos, y parió la abuela.
Con singular cinismo, el dirigente
nacional del PAN Manuel Espino le ha lanzado un desafío al Presidente Electo.
Nunca seremos el partido del gobierno,
seremos solamente el partido en el gobierno, advirtió Espino.
Se queja de la intervención de miembros
del equipo de colaboradores de Calderón en los asuntos del Comité Ejecutivo
Nacional del PAN.
Desmemoriado el señor Espino. Ya se le
olvidó que él debe su puesto de dirigente nacional al activismo político del
grupo de Los Pinos, encabezado por la señora Marta Sahagún de Fox.
¿Por qué entonces no se quejó de
intervención?
Pues simplemente, Joaquín, porque todo el
dignísimo discurso del señor Espino no tiene otra finalidad que exigir
posiciones para la gente que salió de Los Pinos en el gabinete de Calderón.
No les basta con entregarle al Presidente
Electo un país dividido, plagado de conflictos e inmerso en evidente
inseguridad.
Ahora amenazan a Calderón con que el PAN
no le acompañaría en su tarea de gobernar.
Desde la perspectiva panista es una
irresponsabilidad, porque deja sin respaldo de partido al Presidente Electo.
Y es una irresponsabilidad porque muestra
que al grupo de Los Pinos no les importa su partido, ni les importa el país.
Lo que quieren hacerle a Calderón sólo
tiene un nombre: chantaje.
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