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Alguien dijo hace mucho tiempo que la
política es el campo de la sinrazón y la mala fe.
Pero no hay que abusar.
Para quienes como reporteros o simples
observadores de los asuntos de la política hemos asistido a las comparecencias
de los Secretarios de Estado a la Cámara de Diputados, las palabras que
escuchamos ayer de algunos legisladores deben causarnos gran asombro.
Así pensé ayer cuando escuché decir al
diputado Emilio Gamboa Patrón, presidente de la Junta de coordinación política
de la Cámara de Diputados:
La Secretaria de Desarrollo Social María
Teresa Aranda ha venido a ofender a los diputados con sus comentarios
sarcásticos.
Ahora sí lo he oído todo.
En algún momento de soñar despierto, que a
veces ocurre, me he imaginado estar en lugar de algunos de tantos Secretarios
de Estado como he visto en la tribuna de San Lázaro.
Y pienso que yo no tendría la paciencia
para soportar las actitudes a veces groseras de muchos legisladores que
aprovechan un formato que sin duda deja indefensos a los funcionarios.
Si yo llegara a estar en la tribuna les
estaría echando pleito, porque muchos diputados han entendido las comparecencias
como pretexto para ser groseros.
Muchas de las preguntas no son para
obtener respuesta, sino actos de protagonismo con el cual algunos legisladores
pretenden demostrar cuán valientes son.
Ellos, los legisladores que han demostrado
el poco respeto que tienen a su investidura y dan escenitas de desorden, ahora
nos resultan que se dicen ofendidos.
Por favor, Joaquín, que no hagan dramas.
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