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A juzgar por las declaraciones del
Ejecutivo Federal, Joaquín, en Oaxaca está a punto de agotarse el tiempo para
las negociaciones.
Mañana habrá una reunión en la Secretaría
de Gobernación, y se sabrán las propuestas del gobierno federal para solucionar
el conflicto.
Se propondrían plazos concretos, y en este
caso sí plazos fatales, para que restablecer la paz social en Oaxaca.
Habría propuestas sociales y económicas
que cumplirían muchas de las demandas
de la APPO y la sección 22 del magisterio.
Se negociaría también la presencia de
fuerzas policíacas federales para restablecer el orden y la paz pública en la
ciudad de Oaxaca.
Y se exigiría a la APPO y al magisterio
levantar las barricadas y reabrir las escuelas.
Si
no son aceptadas las propuestas del Ejecutivo Federal, será inevitable la
intervención del gobierno de la República para rescatar a la ciudad de Oaxaca.
Luego se cumpliría el resto de las
propuestas, pero ya sin esperar respuesta de la APPO y del magisterio.
De cualquier manera, la licencia del
gobernador Ulises Ruiz es un hecho, sólo falta ponerle la fecha, que podría ser
en diciembre o enero próximos. Y el gobernador lo sabe.
De cualquier modo, Joaquín, es un abuso
del lenguaje y un insulto a la inteligencia equiparar una eventual intervención
federal en Oaxaca con los hechos de 1968.
Los participantes en el movimiento del 68
jamás secuestraron a la ciudad de México. Y menos agredieron a los ciudadanos.
Los del movimiento del 68 fueron víctimas.
Los del movimiento de Oaxaca son victimarios.
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