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El excandidato presidencial Andrés Manuel
López Obrador y muchos de sus simpatizantes se quejan una y otra vez de lo que
llaman “cerco informativo”.
El
hecho, Joaquín, es que para que haya información se necesita qua las fuentes
las produzcan. Y, en este caso, es un hecho que López Obrador está encerrado en
Tabasco, tratando de ganar la gubernatura para su candidato César Raúl Ojeda.
En los sitios de la Internet del PRD y de
López Obrador, las últimas informaciones se refieren a la Convención Nacional
Democrática del 16 de septiembre. No hay nada más.
Entonces, ¿cómo quieren estar en los
medios?
Ah, pero eso sí, realizan manifestaciones y
escriben fulminantes editoriales para acusar a medios y periodistas de estar
contra ellos.
Hay quienes descartan como naturales en
nuestra flamante democracia las descalificaciones a periodistas y medios. Son
parte del natural conflicto democrático, nos dicen.
Es posible, Joaquín, es posible. Pero no
entiendo un entorno democrático en el que las amenazas son vistas como algo
natural.
Las expresiones de agresividad que hemos
visto en las últimas semanas contra medios y periodistas no son democráticas,
muestran una vocación para el autoritarismo. Un autoritarismo similar al de los
regímenes estalinistas que borraban a sus adversarios hasta de los libros de
historia.
México necesita un partido de izquierda,
pero una izquierda democrática y liberal.
Y, sobre todo, tolerante.
La intolerancia, sea de izquierda o de
derecha, no es democrática, la intolerancia es autoritaria, dictatorial.
Hoy algunos aceptan resignadamente la
intolerancia.
Mañana podrían aceptar resignadamente el
autoritarismo.
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