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Tal parece que al Presidente Electo Felipe
Calderón le ocurrirá como dicen en el norte: El Presidente Vicente Fox le va a
dejar la víbora chillando.
Calderón
se propone -o se proponía- reconstruir la relación con Cuba. El primer paso fue
enviarle a Fidel Castro una carta en la cual le deseaba pronta recuperación.
Pues va a estar difícil, porque por su
lado el Presidente Fox en la ONU pidió que en Cuba haya respeto para los
derechos humanos y más democracia.
Ojalá y los cubanos entiendan que Fox ya
se va y que con quien tendrán que entenderse es con Felipe Calderón durante los
seis siguientes seis años.
Y todavía falta que, como secuela del
pleito Fox-Hugo Chávez, ocurra una ruptura de relaciones con Venezuela si al
presidente venezolano le da por venir a acompañar a López Obrador el próximo 20
de noviembre.
Y está el caso Oaxaca.
Lo dejaron agravarse durante cuatro meses
y ahora se dan cuenta que nunca fue un problema local, que es un problema de
gobernabilidad.
De nada sirve ya que en los medios se
subrayen los innegables errores, abusos y arbitrariedades del gobierno de
Ulises Ruiz.
Ya el equipo de Calderón le exigió al
Presidente Fox que resuelva Oaxaca antes de irse.
Eso va a estar difícil, porque prevalece
la doctrina Fox, la que expuso ayer a The
Wall Street Journal, consistente en no mantener el orden público, para no
ser acusado de represor.
Aunque le herede a Calderón un conflicto
mayor.
La imagen ante todo.
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