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Hoy, el periodista Pablo Hiriart reproduce
un discurso de Felipe González, pronunciado en 1996, cuando perdió la
Presidencia del gobierno de España.
Afirma Felipe González que lo que define a
la democracia es la aceptabilidad de la derrota.
Advierte que la democracia es
incertidumbre. Y esa incertidumbre se compensa con un compromiso cívico de los
partidos de aceptar las reglas del juego, y por tanto, aceptar la hipótesis de
la derrota.
Y sentencia, algunos creen que las reglas
del juego constitucional no son respetables si no conducen a tu triunfo.
Primero es la lealtad. Lealtad cuando se nombra un árbitro que interpreta la
constitución. Aunque no sea la interpretación que me gusta, la acepto, porque
si no, la convivencia democrática sería imposible.
Tres años antes fui testigo de las elecciones
generales de España.
Aquel junio de 1993, Joaquín, Felipe
González ganó la Presidencia del gobierno de España por un escaso margen que le
forzó a buscar alianzas para formar gobierno.
La noche de la elección se conoció la
declaración de un dirigente del Partido Popular que acusaba al PSOE de fraude
electoral.
Corrimos a la sede del Partido Popular a
verificar la declaración. Lo que tuvimos fue una conferencia de José María
Aznar, en la que negaba el fraude y reconocía su derrota.
Para José María Aznar y para Felipe
González, Joaquín, me dijeron, la democracia era demasiado valiosa para
desacreditarla con acusaciones y declaraciones ligeras y frívolas.
Una gran lección, Joaquín, no sólo para
los españoles, sino para todos los decimos creer en la democracia.
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