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Como se comentó en este espacio, Enrique,
sigue la guerra de declaraciones.
A partir de la respuesta que dio Felipe
Calderón a la carta de Andrés Manuel López Obrador han empezado a dejarse
escuchar voces que convocan a un diálogo.
Hay quienes suponen que, si se reunieran
Calderón y López Obrador, se destensaría la relación entre el PAN y el PRD.
Que si hubiera una reunión para buscar las
coincidencias entre los dos, el litigio surgido por los resultados de las
elecciones del 2 de julio sería menos enconado.
Pienso, Enrique, que están muy equivocados
quienes manejan o difunden esa idea.
Para empezar, Enrique, tanto el PAN y
Felipe Calderón, como el PRD y Andrés Manuel López Obrador están metidos en un
litigio en el que aún faltan varias semanas para que el Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación, el Trife, resuelva todas las impugnaciones
presentadas.
En tanto no se resuelvan las impugnaciones
y no nos diga el Trife si las elecciones fueron válidas, y si lo fueron, quien
es el Presidente Electo, ni Calderón, ni López Obrador y el PRD, no pueden
cambiar su discurso.
En esas condiciones, Enrique, en el
improbable caso que se reunieran López Obrador y Calderón, en el muy improbable
caso de que ocurriera dicha reunión, no podría existir un diálogo que tuvier"a
algún resultado concreto, práctico.
Imagínate la charla, Enrique.
Después de los saludos, López Obrador le
diría a Calderón: pero que conste que yo gané. Y Calderón respondería: No, gané
yo.
El diálogo, entonces, sería imposible.
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