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Al arranque de este sexenio que agoniza,
el gobierno del Presidente Vicente Fox no pudo salir adelante con su proyecto
de un nuevo aeropuerto para la ciudad de México.
Como efecto colateral se dejó a la
población de San Salvador Atenco en manos de grupos radicales del anarquismo
político.
Es una población pequeña, se alegó, no
pasa nada.
Ahora, por la mezquindad partidista, el
gobierno del Presidente Fox ha dejado correr el problema de Oaxaca.
La sección 22 del SNTE hace paros todos
los años durante el mes de mayo. Hacían huelga de 30 días y la levantaban
cuando los gobiernos de Oaxaca y federal arreglaban el problema con dinero.
Este año fue distinto. Se dejó correr el
problema, y se permitió que una huelga magisterial se convierta en un
movimiento político de tintes anarquistas.
Enrique Rueda, dirigente de la sección 22
está rebasado y le empujan por una ruta que intenta que el anarquismo controle
al estado de Oaxaca.
Al gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz le
faltó talento y subestimó al movimiento. Se enredó.
Al gobierno federal le faltó visión y le
sobró mezquindad, pues dejaron hacer y dejaron pasar, con tal de quitarle votos
al PRI y cobrar agravios.
El resultado, insisto, es que Oaxaca está
secuestrada por grupos anarquistas.
En San Salvador Atenco no pasó nada,
porque es una población pequeña.
Sería una irresponsabilidad que el
gobierno del Presidente Fox le dejara al anarquismo todo un Estado de la
República.
Una irresponsabilidad, política, histórica
y constitucional.
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