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Anoche reconoció Roberto Madrazo la
derrota sufrida en las elecciones del domingo. El anuncio lo hizo luego de una
reunión con varios gobernadores priístas y algunos otros líderes del partido.
La derrota es huérfana, Joaquín. Ahora se
trata de echarle toda la culpa de la derrota a Roberto Madrazo y al actual
Comité Ejecutivo Nacional.
Y empezó el linchamiento, porque así se
oculta a los gobernadores priístas y tantos personajes de ese partido que luego
de combatir implacablemente al candidato presidencial de su partido, se
escandalizan por la derrota.
Y le entrarán al linchamiento todos los
traidores que se aliaron con otros partidos, con el pretexto de que quieren el
bien de la Nación.
Ya se dejan oír los se los dije.
Vendrán otros dispuestos al linchamiento para
ocultar la mezquindad que les llevó a buscar que su partido perdiera, con tal
de que perdiera Madrazo.
Siempre se tuvo claro, Joaquín, que al
priísmo le hizo mucho daño la orfandad en que los dejó la pérdida de la
Presidencia.
El tercer lugar en las elecciones muestra
que la orfandad abrió paso a la mezquindad, a las ambiciones desbordadas y,
como ya se dijo, a múltiples traiciones. Y a la abierta hostilidad de tantos en
los medios.
No soy priísta, Joaquín, nunca lo he sido,
pero pienso que es patético que haya tantos que admiran el triunfo de la
traición y la mezquindad.
Quizá porque pienso que con traiciones y
mezquindad no se puede tener una nación más justa y más generosa.
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