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Los resultados del PREP, Joaquín,
mostraban esta mañana que, contados los votos del 97 por ciento de las 130 mil
casillas que ayer se instalaron, seguía Felipe Calderón con una mínima, muy
pequeña ventaja sobre Andrés Manuel López Obrador.
En este tu espacio, Joaquín, se comentó
ayer que, una vez que los ciudadanos hubiéramos depositado nuestros votos,
quiénes estarían a prueba serían los partidos y los candidatos.
Esa prueba no la pasaron anoche ni el PRD
ni el PAN.
Irresponsablemente salieron a proclamar su
triunfo.
Esa irresponsabilidad sume al país en una
crisis que por ahora es sólo electoral.
Como el PREP no puede llegar al 100 por
ciento de las casillas, habrá que esperar al miércoles, cuando se haga el
recuento oficial cuando sepamos los resultados.
La paciencia es compañera de la sabiduría,
dijo San Agustín. Pero los candidatos del PAN y el PRD no quieren ser
pacientes. Carecen de la generosidad de un Cuauhtémoc Cárdenas, que en 1988
prefirió aceptar una dudosa derrota, con tal de no alterar la tranquilidad del
país.
A López Obrador y a Calderón no les
importa nada eso, ellos reclaman su triunfo. Y mientras, todos los observadores
extranjeros colman de elogios el proceso electoral mexicano, los candidatos y
sus voceros oficiosos acusan, descalifican y cuestionan a la autoridad
electoral.
Los ciudadanos, Joaquín, ya cumplimos,
expresamos nuestra voluntad en las urnas y esperaremos a los resultados
oficiales.
Qué pena, Joaquín, los candidatos del PAN
y del PRD no están a la altura del espíritu cívico mostrado ayer por los
mexicanos.
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