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Ayer, Joaquín, supe de una faceta del
conflicto magisterial de Oaxaca, una faceta que con frecuencia pasa
inadvertida.
Un pequeño empresario oaxaqueño le da
servicio a algunos de los hoteles de la ciudad capital. Los hoteles, por el
plantón magisterial que bloquea el centro histórico de la ciudad, no tienen
clientes. No le pueden pagar al pequeño empresario y el pequeño empresario ya
tiene problemas para pagar la nómina. Esto se extiende ya por toda la ciudad de
Oaxaca. Una ciudad que vive del turismo, sin turismo, es una economía que está
muy cerca del colapso.
Eso no les importa a los líderes de la
sección 22, eternos mercenarios del sindicalismo. No le importa al SNTE,
ocupado en aplastar al gobernador Ulises Ruiz, enemigo de la profesora
Gordillo.
No le importa al gobierno federal, más
ocupado en convencernos de que no pasa nada.
Ojalá y el tal Enrique Rueda, el vocero de
la Presidencia, la Secretaría de Gobernación, el gobierno estatal de Oaxaca y
todos los que jubilosamente manipulan el conflicto magisterial, le pudieran a
explicar a los habitantes de la ciudad de Oaxaca, tan desesperados y hartos,
que su economía está cerca del colapso, gracias a la política de albañal.
Ojalá y le expliquen a los pequeños
empresarios casi en quiebra, a los que se quedarán sin empleo, que todo es para
satisfacer la avalancha de malquerencias, de ambiciones mezquinas, y la
prepotencia.
Porque en Oaxaca todos, todos los
protagonistas, se revuelcan en el lodazal de los albañales de la política.
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