|
Desde hace dos semanas, en este tu espacio
se comentó sobre la gravedad del conflicto magisterial en Oaxaca.
El lunes hablamos del hartazgo de una
ciudadanía secuestrada por la creciente agresividad de los miembros de la
sección 22 del SNTE. Y de la inquietud por el lenguaje de insurrección del
dirigente Enrique Rueda.
Todos se desentendieron del conflicto. Se
lavaron las manos Presidencia, Gobernación y la Secretaría de Educación.
Es problema de Oaxaca, dijeron todos.
Pero ayer estalló la violencia. Y entonces
descubren que el conflicto magisterial de Oaxaca es un conflicto político. Un
telefonazo y todos a la mesa de negociaciones en la Secretaría de Gobernación,
cuyos funcionarios mediarán con los dirigentes magisteriales y el gobierno del
Estado.
Pero, como dice el dicho: mal empieza la
semana para el que ahorcan el lunes.
Esta mañana el vocero de Los Pinos anuncia
que no hay dinero para satisfacer las demandas de los maestros oaxaqueños.
O sea, que si las demandas son de dinero,
pues las pláticas están condenadas de antemano. Ah, pero si son políticas,
entonces hay materia para platicar.
En el diálogo conoceremos a la mano que
mece la cuna y ha gastado más de 30 millones de pesos en este movimiento
político.
Y quizá hasta sepamos quién se beneficia
con que en Oaxaca se interrumpan las elecciones del 2 de julio o con la caída
del gobernador Ulises Ruiz.
Y
otra vez, Joaquín, nadie, ni los gobiernos ni los maestros pierden el sueño por
los niños sin clases.
|