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Hace seis años, a estas alturas, estaba en
marcha una campaña para pedirles a los ciudadanos que no desperdiciaran su
voto.
Aquella campaña del voto útil tuvo mucho
éxito. Y le dio un vuelco a las preferencias electorales, lo que significó que
Vicente Fox fuera sorprendido al ganar la Presidencia de la República.
Ahora, con la competencia tan cerrada. Y
con un resultado electoral todavía sin definirse, está presente en la contienda
electoral otra vez la teoría del voto útil.
Dicen los cinéfilos que nunca segundas
partes fueron buenas.
Y es muy posible que tengan razón.
Porque hace seis años sólo los estrategas
de Vicente Fox buscaban el voto útil.
Y ahora son el PAN y el PRD los que se han
metido en una encarnizada guerra por el voto útil.
La otra diferencia, es que hace seis años
la búsqueda del voto útil era entre los ciudadanos, entre los potenciales
votantes.
Ahora, Joaquín, tal parece que el PAN y el
PRD han concentrado sus esfuerzos en recoger únicamente lo que al PRI se le va
cayendo en el camino.
Y es mucho lo que el PRI ha venido dejando
a lo largo de esta campaña electoral.
Desde la implacable sed de venganza de la
profesora Gordillo, hasta los devaneos de los personajes del antepasado, como
Manuel Bartlett, sin olvidar a los damnificados de las listas de candidatos,
como Oscar Cantón Zetina.
Con personajes afectados por la bilis o la
frustración de las ambiciones no se consolida un voto útil.
Sólo se contaminarán de bilis y
frustración los proyectos del PAN y del PRD.
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