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En los 61 días que faltan para las
elecciones del 2 de julio, Joaquín, las encuestas han empezado a poner
nerviosos a los candidatos a la Presidencia.
Felipe Calderón está eufórico. Pero
también su equipo está nervioso, saben que la euforia es muy peligrosa porque,
si los contagia el síndrome del “ya ganamos”, pueden cometer errores.
Están nerviosos en el equipo de Andrés
Manuel López Obrador por las encuestas, pero el candidato presidencial del PRD
no las acepta. Cambiará algunas tácticas, pero no su estrategia.
Y, por supuesto, están nerviosos en el
PRI, porque Roberto Madrazo sigue en el tercer lugar de las encuestas. Madrazo
les dice que hay tiempo y que vean que pese a todo la candidatura no se ha
desplomado.
Y
está la otra elección, Joaquín, la del Congreso de la Unión. Hay candidatos de
dulce, de chile y de manteca, para todos los gustos entre las listas de quienes
aspiran a ser diputados o senadores.
Sin embargo, Joaquín, hay que considerar
que no hay encuesta que prevea que algún partido pueda tener la mayoría en el
Congreso.
Si eso ocurre, Joaquín, pues quien quiera
que gane la Presidencia tendrá dificultades para cumplir sus promesas de
campaña, porque la oposición en el Congreso se convertirá en muro insalvable.
Pero un Presidente de la República con
capacidad política puede hacerlo. Entre 1997 y 2000 Ernesto Zedillo consiguió
grandes avances, a pesar de que el Congreso lo controlaba la oposición.
O sea que sí se puede.
Como votantes, entonces, veamos quién
tiene esa capacidad política.
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