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Hoy habrá manifestaciones sindicales en
las calles de la ciudad de México y en algunas otras ciudades de la República.
Aunque lo niegan, los líderes sindicales
que las organizan lo hacen en defensa de Napoleón Gómez Urrutia, el destituido
líder de los mineros.
La muerte de dos mineros les dio una
bandera más. Y ha generado un conflicto político que, por ahora, es difícil
predecir cómo terminará.
Las posiciones están claras: el gobierno
quiere consignar a Gómez Urrutia, mantener a Elías Morales al frente del
sindicato y respaldar al Secretario del Trabajo.
Los líderes quieren la restitución de
Gómez Urrutia, como prueba de buena fe, y la renuncia del Secretario del
Trabajo.
Y nadie quiere ceder, nadie quiere
negociar, porque negociar siempre significa ceder en algo.
No se le ha dedicado esfuerzo serio a la
solución del conflicto. Si hacen un esfuerzo serio, Joaquín, descubrirán que la
solución no pasa necesariamente por la renuncia del Secretario del Trabajo.
Pero le apuestan al desgaste, al cansancio
del movimiento sindical. Es la peor de las opciones, Joaquín.
Es la peor porque aumentan las pérdidas
económicas para las empresas del sector minero, se encona el ánimo de los
sindicalistas y el costo político podría ser muy caro.
Es la peor, Joaquín, porque la situación
se puede salir de control, como ocurrió en la planta de Sicartsa.
Es la peor, porque la responsabilidad del
gobierno foxista es entregar a quien gane la Presidencia un país en calma, sin
conflictos graves.
No negociar es incumplir con esa
responsabilidad.
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