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Todos preveíamos que el debate de anoche
entre cuatro candidatos presidenciales sería aburrido, por lo rígido del
formato que acordaron los partidos; pero estoy de acuerdo con lo que dijo
Héctor Aguilar Camín: por momentos fue hasta entretenido.
La opinión pública la formará la discusión
en los medios. Y como todo mundo ha opinado, no seré la excepción.
Pienso que Calderón se vio mejor, pero
cuidado con el triunfalismo, pues de aquí a las elecciones se pueden cometer
muchos errores.
Patricia Mercado muy bien, igual que
Gilberto Rincón Gallardo hace seis años. Muchos elogios, y pocos votaron por
él.
Roberto Madrazo no ganó. Dio la impresión
de que tanto ensayo lo hizo llegar sobre entrenado al debate. Sin embargo, no
creo que esté descartado.
Roberto Campa, como dicen los cronistas de
todos, cumplió.
Dicen que la ausencia de Andrés Manuel
López Obrador fue un error. Aunque no quiera el perredista tendrá que
rectificar. Sería muy costoso no hacerlo.
Algunos califican de light las propuestas. El formato no da para más, sólo se pueden
abordar en pocas palabras temas que darían para conferencias de varias horas.
Lo importante de los debates, es que
millones de posibles votantes podemos juzgar por nosotros mismos a los
aspirantes a la Presidencia.
El debate de anoche puede contribuir a
diluir el encono del clima electoral, pues muestra que siempre se puede
dialogar.
Envía el mensaje que en la lucha electoral
sólo hay adversarios, no enemigos a quienes hay que eliminar.
Y que, si se pierde hoy una elección,
mañana se puede ganar la siguiente.
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