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Con la declaración del vocero Rubén
Aguilar de que el próximo Presidente decidirá el uso que le da al Palacio
Nacional, parece haber concluido una crisis existencial para la Nación.
Entonces podremos ocuparnos de las
declaraciones de Leonel Cota Montaño, presidente nacional del PRD. El señor
Cota ha dicho que sólo reconocerá el resultado de las elecciones del próximo 2
de julio, si hay legalidad.
Y fue más allá el presidente nacional del
PRD. Dijo que se crean las condiciones para que en las elecciones del próximo 2
de julio se repitan las irregularidades de las elecciones de 1988.
Es una irresponsabilidad esa declaración
del señor Cota.
En 1988 no existía un padrón como el
actual, no existían las credenciales de elector con tantas medidas de
seguridad, las listas de electores de cada casilla no contenían las fotos de
los votantes como ahora. No existía el IFE, no existía el Tribunal Federal
Electoral. Vamos, en 1988 las elecciones las hacía el gobierno. Y ahora no.
Y si las condiciones son tan distintas, ¿a
qué legalidad se refiere el señor Cota?
Pareciera que hay una amenaza velada, una
intención de no aceptar la voluntad de los ciudadanos. Porque ahora los votos
cuentan y son bien contados.
Poco
ayudan esas declaraciones imprudentes al candidato presidencial del PRD Andrés
Manuel López Obrador. Crean recelo entre los ciudadanos sin partido, sin cuyo
voto no puede aspirar a ganar la Presidencia.
Bien podría López Obrador repetirle al
señor Cota aquello de “cállate”. Aunque se lo diga en chontal.
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