|
Desde hace diez días estalló un acalorado
debate por los spots del PAN.
Los spots negativos pueden funcionar, pero
podría ser un error que se la pasen diciéndonos por quién no votar.
Reanudadas las campañas, escucharemos las
mismas descalificaciones y exageraciones. Discursos contradictorios que, dicen
muchos, provocan desconcierto entre los electores.
Quizá por eso las encuestas muestran tantos
indecisos.
Pienso, Joaquín, que los especialistas de
la política no debieran perder el sueño, ni sufrir tanto por los votantes
mexicanos.
Se equivocan si creen que los votantes no
saben lo qué quieren, para ellos y para sus familias, para su entorno laboral y
social.
Los que si deben perder el sueño son los
candidatos presidenciales y sus equipos, pues los votantes mexicanos son más
sofisticados de lo que aparentan. Son díscolos, Joaquín.
No se creen todo lo que les dicen los
políticos.
Votarán por aquél candidato con el que
crean les irá mejor a él y a su familia, en primer lugar. Luego, pensarán en
otros factores.
Que no se engañen. El votante mexicano es
un espectador profesional de todos los medios de comunicación. No es tan fácil
de manipular como creen los políticos, los académicos y los estudiosos de la
política.
El votante mexicano, Joaquín, sólo
necesita libertad para elegir.
No necesita que lo protejan tanto,
Joaquín, no somos menores de edad.
Sabemos que tanto interés de los políticos
y los académicos para protegernos puede ser una trampa para engañarnos.
Es que, como dije antes, Joaquín, somos
muy díscolos, más de lo que muchos creen.
|