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En Michoacán son vitales para la economía,
y para la economía nacional, las industrias que operan en el Puerto de Lázaro
Cárdenas.
Por ser tan vital, allí ha concentrado
Napoleón Gómez Urrutia los paros de los mineros que le son leales. Aprieta
donde daña, sin importarle las consecuencias.
El gobernador de Michoacán, Lázaro
Cárdenas Batel, anuncia que ha solicitado la ayuda y respaldo del gobierno federal
para impedir que los mineros paralicen toda actividad en Lázaro Cárdenas.
Han transcurrido ya cuatro días en paro
las empresas en Lázaro Cárdenas. Y el gobierno federal no responde.
Los mineros de Lázaro Cárdenas ya han
colocado hasta barricadas para resistir cualquier intento de desalojarlos de la
ocupación ilegal de las instalaciones de las empresas.
Las autoridades federales declaran el paro
ilegal, pero no hacen nada. La PGR dice que investiga, pero lo hace desde hace
varias semanas.
Gómez Urrutia ha retado al gobierno de
México. Ha paralizado las industrias de Lázaro Cárdenas y amenaza con paralizar
toda actividad en el puerto, uno de los principales de la República.
Y el gobierno federal no parece tener el
ánimo que requiere responder al reto que lanza un líder acusado de corrupto por
sus propios compañeros.
No se atreverá el gobierno federal a
enfrentarse a los mineros de Gómez Urrutia. No a doce semanas de las
elecciones.
Cómo si la responsabilidad de gobernar se
suspendiera en época de elecciones.
Le dejarán el problema al gobernador de
Michoacán. Total, es del PRD.
¡Qué vergüenza, Joaquín! Cualquier pillo
puede retar al Estado Mexicano.
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