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Hace casi dos años, Joaquín, casi un
millón de ciudadanos marcharon para protestar contra la inseguridad pública. Y
no pasó nada.
Y no pasó nada, Joaquín, porque al
gobierno de la ciudad de México le ganó la paranoia política y desestimó la
marcha.
Así, la señora Isabel Miranda ha topado
con la paranoia política en su lucha por detener a los presuntos secuestradores
y asesinos de su hijo.
Es evidente que los espectaculares en los
que identifica a los presuntos secuestradores han provocado otra vez un ataque
de paranoia política.
Y, así como desde el Tribunal superior de
justicia del DF acudió un empleado a asistir a los presuntos secuestradores,
ahora los familiares de uno de los presuntos secuestradores atienden el consejo
de acusar a la señora Miranda por difamación y daño moral.
¿Hay mayor daño moral que el asesinato de
un hijo?
Ella responde que no puede haber mayor
daño moral que el asesinato de su hijo.
Pero como se ha dicho en este tu espacio,
Joaquín, tampoco puede haber mayor vergüenza que los particulares hagan la
tarea de las autoridades de procuración de justicia del DF y las de la misma
Procuraduría General de la República.
Por eso, por la paranoia política, ahora
se disponen a tomar medidas para impedir que en lo sucesivo pueda la señora
Miranda de Wallace colocar más espectaculares.
Las complicidades y la paranoia política
están en marcha.
Se trata, Joaquín, de barrer la basura
bajo la alfombra.
O como los gatos, tapar con tierra sus
porquerías.
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