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Reconozco, Joaquín, que en la agenda del
Presidente Bush para la reunión de hoy sí figura la migración, pero sólo desde
la perspectiva de Estados Unidos.
Me
explico. Primero, en California, Joaquín, hace tres años se pierden millones de
dólares en cultivos que no pueden ser cosechados, por la falta de mano de obra.
Por eso la californiana Dianne Fenstein propone legalizar a millón y medio de
trabajadores agrícolas.
Muchas industrias y servicios en Estados
Unidos se han vuelto adictas al empleo de mano de obra barata, y ninguna más
barata que la de los ilegales.
La misma adicción del gobierno de México a
las remesas de dólares que envían los ilegales desde Estados Unidos. Más
migrantes, más remesas.
Pero Bush sabe que las encuestas muestran
un rechazo mayoritario de los norteamericanos a que se legalice a los
indocumentados.
Y Bush tiene prisa. Uno, porque es año
electoral y los republicanos necesitan el voto latino. Dos, porque al legalizar
a los indocumentados, tendría recursos el Seguro Social.
Sí, Joaquín, el Seguro Social de Estados
Unidos está en problemas. En 1940, había 42 trabajadores por cada jubilado.
Ahora sólo hay 3 trabajadores por cada jubilado. Y dentro de pocos la
proporción será de dos a uno.
La legalización de 11 millones de
indocumentados le metería dinero al Seguro Social y podrían pagar las pensiones
de sus jubilados.
Pragmatismo puro, Joaquín. Se trata sólo
del interés de Estados Unidos.
No nos enojemos, Joaquín, ellos siempre
han sido así, somos nosotros los que cambiamos. Nos volvimos más ingenuos.
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