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En la entrevista concedida a uno de los
principales diarios canadienses, el Globe and Mail, el Presidente Vicente Fox
exhortó al gobierno de Canadá a ampliar el programa que permita que vayan
mexicanos a desempeñar trabajos en el sector agrícola de aquel país.
El programa tiene cuando menos 10 años.
Permite a trabajadores mexicanos trabajar legalmente en la agricultura
canadiense, con toda la protección social y legal del generoso sistema
canadiense.
Llama la atención que el Presidente Fox
pida a Canadá a ocupar a más mexicanos, ya no sólo en la agricultura, sino en
otros sectores.
Uno entiende que el gobierno mexicano se
preocupe por el bienestar y la seguridad de los mexicanos que han emigrado a
otros países, temporal o permanentemente.
Pero pedirle a Canadá que acepte más
trabajadores mexicanos, Joaquín, es promover la emigración.
Hace tiempo, Joaquín, un premiado con el
Nóbel de Economía, dijo que el recurso más valioso de las naciones son las
personas, sus habitantes.
Desde esa perspectiva, Joaquín, es
incomprensible que un gobierno promueva la emigración y con ello promueva la
pérdida de su recurso más valioso.
Es
inmoral ver a la emigración como simple exportación de mano de obra. La
emigración no es como exportar tomates.
Cada mexicano que emigra, Joaquín, es un
reproche para las élites económicas y políticas de México.
Se trata de personas, Joaquín, cada una con
su historia de esfuerzo y frustración, pero también de coraje.
Y una prueba del fracaso de las políticas
públicas.
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