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Ha terminado la novena semana de la
campaña por la Presidencia.
Y, a pesar de lo que tantos dicen,
Joaquín, es posible que todavía falte mucho para que esté definido quién será
el ganador.
Aunque Andrés Manuel López Obrador
encabeza las encuestas, falta ver qué pasa después de Semana Santa, cuando ya
todos los candidatos a diputados y senadores anden en campaña.
Para Felipe Calderón y Roberto Madrazo el
reto es remontar la desventaja actual en las encuestas.
Calderón todavía no consigue que el CEN de
su partido trabaje para el candidato presidencial. Espino aún sigue las
instrucciones de Los Pinos.
Madrazo, contra todo pronóstico, aunque no
ha avanzado en las encuestas, tampoco se ha desplomado.
Porque las encuestas se han vuelto oráculo
infalible.
Si las encuestas dicen que alguien va
bien, pues todo mundo dice que va bien.
Mas, como lo advertía ayer un académico, las
encuestas son una foto del momento en que se levantan. Las encuestas no son
infalibles, dijo.
Baste
recordar, Joaquín, como todas las encuestas pronosticaban un triunfo muy cómodo
para el PRI en las elecciones de gobernador de Nayarit. Al final el ganador de
la gubernatura fue el PRI, es cierto, pero con una mínima ventaja, fueron
elecciones muy competidas, mucho más de lo que pronosticaban las encuestas.
Y quizá, ahora que faltan 14 semanas para
las elecciones presidenciales, debiéramos irnos preparando para resultados muy
cerrados.
Y a que el Programa de Resultados
Preliminares, el famoso PREP, no permita pronosticar un ganador la noche del 2
de julio.
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