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“No podemos estar en todas partes”,
respondió Manuel Espino a Josefina Vázquez Mota cuando la coordinadora de
Felipe Calderón le reclamó la desatención a la campaña presidencial.
Pero el reproche no fue sólo para Espino,
sino para todo el comité ejecutivo nacional, al consejo político nacional y a
tantos y tantos panistas que no han participado en la campaña del candidato
presidencial de su partido.
La dirigencia nacional no ha movilizado al
panismo. Han estado ocupados en acomodar a los recomendados de Fox en las
listas de diputados y senadores.
Para Manuel Espino lo importante ha sido
cumplir con los encargos de los inquilinos de Los Pinos, donde hay una
preocupación, casi una angustia, porque en el Congreso ocupen escaños y curules
el mayor número posible de sus aliados, para que los defiendan cuando ya no
estén en Los Pinos.
Y
los objetivos del comité ejecutivo nacional del PAN se han desviado.
Y
lo importante, Joaquín, en cualquier partido político en un año de elecciones,
es hacer todo lo posible para que su candidato gane la Presidencia de la
República.
No
para los actuales dirigentes del PAN, para ellos lo importante es contar con
legisladores que sirvan y defiendan en la próxima Legislatura a los actuales
inquilinos de Los Pinos.
En
pocas palabras, Espino y la dirigencia nacional del PAN han trabajado para el
Presidente Fox, no para el candidato Calderón.
Lástima, Joaquín, los panistas no se han
enterado que el efecto Fox ha sido para Felipe Calderón como la kryptonita para
Supermán.
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