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Hay una vieja novela de política ficción, Joaquín,
cuyo título era sugerente: “¿se lo decimos al Presidente?”
Había que aplicárselo a la campaña de Felipe
Calderón. Superó la oposición de Los Pinos para ser candidato.
Empieza a resolver la descoordinación con
el Comité Ejecutivo Nacional del PAN.
Pero, Joaquín, ¿cómo resolver los
problemas creados por el desaforado activismo del Presidente Fox?
En este tu espacio, Joaquín, he defendido
lo que creo es un derecho del Presidente en turno para defender su gestión de
gobierno.
Pero en la campaña presidencial, Joaquín,
la estrategia publicitaria del Presidente Fox parece encaminada a convertir al
Vicente Fox en activista que marcha por un carril distinto al de Felipe
Calderón.
Desde que llegó a Los Pinos, el Presidente
Fox ha puesto por encima de todo su imagen. Y ahora, para defender su gestión
en la Presidencia, otra vez insiste en poner por encima de todo su imagen.
Insisto, tiene derecho a defender a su
gobierno, pero es un error que el Presidente Fox esté empeñado en confrontar
personalmente al puntero en la campaña presidencial, a Andrés Manuel López
Obrador.
Ha olvidado la frase de Jesús Reyes
Heroles: lo que resiste, apoya.
Los panistas quisieran que el Presidente
sólo defendiera a su gobierno, que no atacara a López Obrador, porque saben que
esa confrontación directa y personal sólo fortalece a López Obrador y perjudica
a la candidatura presidencial de Felipe Calderón.
Pero, como en el viejo libro, Joaquín, los
panistas se preguntan:
¿Quién se lo dice al Presidente?
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