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Hubiera sido una tontería que en este año
de elecciones el gobierno del Presidente Fox dejara de destacar lo que
considera sus logros.
Pudo haberlo hecho a través de la
publicidad de todas y cada una de las dependencias del gobierno federal. Pero
no; Joaquín, tenía que ser él quien apareciera en todos los spots publicitarios
del gobierno. No resistió la tentación de sentirse otra vez en campaña, el rol
que más disfruta, según te confesó en una entrevista.
Por ese desbocado protagonismo prosperó la
demanda que llevó a la Suprema Corte a suspender esos spots.
Pero hay límites que no deben cruzarse.
Es una barbaridad que con sus lloriqueos
quieran el PRD y el PRI negarle al presidente de la República que defienda a su
gobierno.
El derecho del Presidente Fox a defender a
su gobierno no puede quedar sujeto a los caprichos de los partidos de
oposición.
Son criterios caprichosos, oportunistas y
abusivos, Joaquín, pero han puesto al IFE contra la pared.
Para no soportar los lloriqueos
perredistas y priístas, el IFE anuncia que revisará si los discursos del
Presidente Fox se ajustan a los criterios de neutralidad acordados por el
Instituto Federal Electoral.
Es abusivo, grosero y antidemocrático que
por los lloriqueos del PRD y del PRI quieran negarle al Presidente su derecho a
defender a su gobierno.
Eso sólo ocurre en México, Joaquín, donde
la democracia se les ha indigestado a los políticos de todos los partidos.
Además, Joaquín, seamos francos, al
Presidente Fox no lo calla ni su señora esposa.
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