|
La
tragedia de la mina Pasta de Conchos en San Juan Sabinas, Coahuila, es ya una
realidad, una realidad que durante casi una semana no se quiso reconocer,
Joaquín.
Como siempre, se anuncian investigaciones con
el trillado estribillo de que “se llegará hasta las últimas consecuencias”.
Las
minas de carbón, Joaquín, son muy peligrosas por contener gas grisú, un gas
mortal y altamente explosivo. Por eso se necesitan medidas de seguridad muy
estrictas, pues cada vez que no se toman se pierden vidas humanas.
No
bastará una investigación. Hay que decidirse a que en todas las otras minas de
carbón de la República se cumplan las medidas de seguridad.
Sería una criminal irresponsabilidad no
hacerlo.
Y
no hay que dejarse atrapar por todos los que desde ahora explotarán
políticamente la tragedia. Es un hecho que habrá explotación política, Joaquín,
la tragedia es demasiada tentación para todos los políticos de todos los
partidos.
Sin
embargo, no basta con lamentar la pérdida de 65 vidas, ni condolerse de la
tragedia de 65 familias. La tragedia no puede, no debe repetirse.
Y
mucho dependerá de la exigencia de los medios, de la presión para que las vidas
de los mineros estén por encima de las frías estadísticas del costo-beneficio.
Los medios no deben dejar el tema, pues
decía Albert Einstein que lo que hace a la vida más peligrosa no son las
personas que hacen mal; sino aquellas que se sientan a ver lo que pasa.
La
responsabilidad será de los que no hagamos nada.
|