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Es lamentable, Joaquín, que de pronto se
quiera distraer la atención de la opinión
pública con asuntos como el pronunciamiento del ex presidente español José
María Aznar a favor de Felipe Calderón.
Es una violación a la Constitución
mexicana, es cierto, pero también nadie del CEN del PAN se lo dijo al ex
presidente español.
Tendrá que reconvenírsele, para que no se
repita ese tipo de pronunciamientos.
Pero, al final de cuentas no es tan
importante, Joaquín. No lo es, porque los mismos que ahora exigen castigo
ejemplar callaron hace seis años. Sí, hace seis años durante un festival
artístico en el Zócalo, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina hicieron un
pronunciamiento a favor de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas.
¿Cuál es la diferencia? Ninguna, Joaquín,
ninguna.
Creo, sin embargo, que la atención debiera
estar en dos temas: la tragedia en San Juan Sabinas, Coahuila, donde la esperanza
se desvanece de encontrar vivos a los 65 mineros quedaron atrapados en la mina
Pasta de Conchos.
Y el otro tema, el hecho que una madre, la
señora Miranda de Wallace, haya tenido que hacer la tarea de las autoridades
para capturar a los secuestradores de su hijo.
Las autoridades del DF y de la PGR
deberían estar avergonzadas por eso.
Pero no, Joaquín, ni parpadean.
Es tal la indiferencia que, a pesar de
estar amenazada por los criminales, la señora no ha recibido protección.
Eso, la inseguridad pública, Joaquín,
debiera ser el motivo de debates públicos.
Lo demás, lo demás es lo de menos
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